Cómo mantener la caja de arena sin olores (sin complicarte la vida)
El olor de la caja de arena es uno de los mayores retos de convivir con un gato. Pero mantenerla fresca no tiene por qué ser complicado.
Lo primero es retirar los grumos todos los días. Este hábito sencillo evita que los olores se acumulen y mantiene la arena en mejores condiciones.
La profundidad también importa. Con entre 5 y 7 centímetros, los desechos se compactan mejor y los olores se reducen.
Lava la caja al menos una vez al mes con agua tibia y jabón neutro. Evita productos fuertes, ya que los gatos son sensibles a los olores.
Coloca la caja en un lugar ventilado pero privado. El aire ayuda a dispersar olores, pero tu gato necesita tranquilidad.
Finalmente, revisa si tu gato está usando la caja con normalidad. Cambios en su comportamiento pueden indicar estrés o incomodidad.
Con pequeños hábitos, la caja de arena puede ser un espacio limpio, fresco y sin molestias.

